Escapadas de fines de semana

Ya sea acompañado por tu pareja en una romántica estancia de fin de semana o tomando un buen soplo de aire fresco en plena naturaleza en una escapada rural. Lo que está claro es que realizar una escapa de fin de semana es lo mejor que puede haber. Así me pasó en mi relación. Parece que después de 15 años, la rutina se había apoderado de nosotros. Por eso decidí que la mejor opción era comprar una casa en un pueblo para poder hacer escapadas de fin de semana.

Así es cómo contacté con Fresno Inmobiliaria, con la intención de encontrar una casa apartada, tranquila donde pudiéramos estar tranquilos y desconectar del lunes al viernes. Estaba buscando una zona tranquila para vivir y creo que encontré un hogar perfecto. Concretamente en El Casar, un pueblo de Guadalajara. En la planta principal tiene un recibidor con acceso a un luminoso salón con chimenea y salida a una terraza. Estos dos elementos son esenciales para poder disfrutar de tu pareja. Ya os podéis imaginar lo que es un salón con chimenea en esas noches de invierno, donde solo apetece una cena, una copa de vino y disfrutar de una noche de manta y peli. Y lo mismo ocurre en verano con la terraza.

Todo por un precio justo

También tiene una amplia cocina, un aseo, un baño completo con bañera, cuatro estupendos dormitorios con armarios empotrados de dos cuerpos y uno de ellos doble. Así que se admiten invitados, aunque ya os digo que lo de estar solos no nos importa porque nos sirve para recuperar esas horas que no pasamos entre semana. La planta baja dispone de un sótano con garaje, leñero y un cuarto de herramientas. Por último, la vivienda está ubicada sobre una amplia parcela con piscina para disfrutar en familia y un jardín extraordinario para relajarse. Y todo ello con un precio muy asequible. Por 150.000 euros, la verdad es que hicimos un esfuerzo pero el resultado ha merecido la pena.

Fue un placer poder comprarla. Desde el primer momento noté que era una inmobiliaria diferente por su filosofía de trabajo integral, acompañándome en todo el recorrido que conlleva la compra, venta o alquiler de su vivienda. Sabían que era la mayor inversión que hacía en mucho tiempo, por ello me apoyaron con un servicio de asesoría jurídica, administrativa, legal y fiscal para que en todo momento permitió actuar con eficacia.

Una decisión arriesgada pero acertada. Ahora tenemos de segunda residencia un chalet en un lugar enviado. El Casar es un municipio que tiene un área de 51,84 km² con una población de 11.606 habitantes (INE 2015) y una densidad de 224,59 hab./km².

Qué ver

El Casar es un lugar perfecto para perderte y para disfrutar de muchos aspectos. La iglesia Parroquial es el monumento artístico más importante y querido por sus gentes. Está situada en el centro de la villa y dedicada a la Asunción de la Virgen María. Es un edificio construido en principio durante el siglo XVI, que a lo largo de los siglos XVIII y XIX ha sufrido reformas, y por supuesto en este siglo XXI ha continuado recibiendo arreglos, atenciones y mejoras.

La Plaza Mayor, el espacio público más característico de El Casar, escoltada en sus cuatro lados por singulares edificios. Todos reúnen las condiciones de tipismo y casticismo. En el franco opuesto a la iglesia se encuentra el edificio del Ayuntamiento, la tradicional Casa Consistorial que, además de ser una reliquia venerable del pasado, ha sido remozada con gran acierto en estos pasados años. Allí es donde me encanta pasear en las noches de verano.

Fiestas patronales

Y no pueden faltar las fiestas patronales. La fiesta mayor de El Casar se celebra en honor de la Virgen de la Antigua, patrona de la villa y de sus gentes. Tiene lugar el primer domingo de septiembre.Una procesión recorre ese día las calles del pueblo, siendo llevada la imagen de Nuestra Señora de la Antigua sobre una magnífica y moderna carroza, acompañada de todos los vecinos y socios de la Virgen. En el poco tiempo que llevó allí ya lo siento mío.

Otra fiesta muy típica y famosa de esta villa es la Fiesta de las Candelas, que se celebra en los primeros días del mes de febrero, concretamente el día 2, festividad de la Virgen Candelaria. Se trata de un ritual que surge en pleno invierno, y que, al igual que ocurre con la fiesta mayor, se hereda de antiquísimas celebraciones, muy posiblemente paganas, célticas concretamente, que fueron revestidas a lo largo de los siglos con el barniz de lo religioso.