El vino, nexo de unión de cultura, placer y tiempo libre

Desde siempre se ha dicho que beber un buen vino es un placer para los sentidos, y algo de ello debe ser verdad cuando la historia del vino está íntimamente ligada a la del ser humano. Se conoce por vestigios encontrados que la existencia del vino se remonta al periodo del neolítico, pues una vasija encontrada en la actual Irán, y que ha sido datada en el año 5400 a.C.  presenta restos de vino que evidencian su elaboración. Además, recientemente se ha descubierto la bodega más antigua conocida, datada en el año 8000 a. C. situada en Georgia. El vino ha estado presente a lo largo de toda la historia, ya sea en actos religiosos como los protagonizados por los egipcios, griegos o romanos que adoraban a los dioses Dioniso o Baco, entre los cristianos pues la Biblia relata como Jesús ofreció en la última cena una copa de vino a sus discípulos, ya sea como testigo y acompañante de cualquier acontecimiento importante o en la celebración de banquetes, firma de tratados, etc. La suma de todo ello da como resultado que alrededor del vino se ha creado una cultura y una forma de entender la vida.

Pero la realidad es que, aunque muchos de nosotros, más o menos, sabemos datar la fecha desde la que se conoce el vino, no tanto sabemos qué debemos de hacer para que este se mantenga siempre en su esplendor, así que nos surge la siguiente pregunta, ¿cómo ha de conservarse el vino?

  • En un lugar oscuro, lejos de la luz especialmente la luz solar directa y de aparatos fluorescentes.
  • Las botellas que tengan corcho deben almacenarse de forma horizontal, de tal forma que el corcho este siempre en contacto con el líquido para evitar que se reseque y deje entrar aire en la botella agriando su contenido.
  • Mantener la humedad de la bodega en torno a un 70%.
  • Mantener siempre una temperatura constante, que nunca deberá superar los 24º, siendo la ideal 14º.
  • Es importante no mover el vino una vez almacenado, en especial los tintos.
  • Respetar el tiempo de almacenamiento de cada vino. No todos los vinos mejoran con el tiempo, ni están preparados para largos periodos de almacenamiento. Por regla general, los vinos tintos se conservan mejor que los blancos y no todos los vinos pueden ser añejados. Por ejemplo, un vino joven debe consumirse en el año o en dos como mucho para que pueda mantener intactas todas sus propiedades, mientras que un vino de crianza es el que se somete a un envejecimiento en madera y botella al menos durante dos años naturales. Para ello es importante el lugar de conservación. Así, para que no se os pique ni se os estropee ninguna de vuestras preciadas botellas, nosotros os recomendamos que recurráis a Vicave, puesto que ellos son maestros en la fabricación de botelleros, armarios, bodegas climatizadas, cavas de vino, vinotecas… diseñados exclusivamente para que el vino aguante intacto el mayor tiempo posible.

Además, en torno al vino se ha montado un nuevo negocio que es el enoturismo o turismo enológico. Se trata de un tipo de turismo que actualmente está muy en auge y que cada año se consolida más, enfocado hacia las distintas zonas geográficas de producción vitivinícola, ofreciendo a las bodegas la posibilidad de dar a conocer, promocionar y comercializar todos sus productos, al mismo tiempo que ofrece a los visitantes o turistas, generalmente amantes de la cultura del vino, la posibilidad de adentrarse en las antiguas bodegas y conocer de primera mano todo el proceso de elaboración y maduración del vino, al mismo tiempo que disfrutan de una escapada turística que se relaciona directamente con un turismo gastronómico o con un turismo cultural, histórico o artístico, dependiendo de la zona vitivinícola en que se encuentre.

El enoturismo en España

En España, La Rioja es el destino más visitado y el que presenta la mayor oferta del país en cuanto a número de bodegas a visitar, más de doscientas en la actualidad, consolidándose por lo tanto como la región líder del mercado nacional de turismo enológico. Sus más de 810.000 visitantes en el año 2018, de los que el 70% son españoles, seguidos por los norteamericanos, ingleses y franceses, dejan un volumen de negocio económico en la región que alcanza la considerable cifra de los 55 millones de euros. Las siguientes regiones españolas con turismo enológico más visitadas, aunque con una sustancial diferencia en cuanto al número de visitantes, son Jerez, Penedés y Ribera del Duero.