Una ciudad y un hotel de ensueño

Con ocasión del enlace matrimonial de mi hermano con su novia de toda la vida, pasé un fin de semana sensacional en la hermosa y cosmopolita ciudad de Barcelona. Mi familia y yo nos alojamos en un precioso hotel de la cadena Mercer Hoteles Barcelona, situado en el centro del barrio gótico de la Ciudad Condal y donde nos trataron de maravilla. La verdad es que mi hermano no podía haber hecho mejor elección para el alojamiento.

Llegamos a Barcelona unos días antes de la fiesta. La celebración de la boda fue el sábado por la tarde, por lo que tuvimos tiempo para hacer un poco de turismo y conocer esta bonita ciudad, a la que seguramente volveré muy pronto, ya que me dejó totalmente cautivada con sus colores, sus olores e incluso por el estupendo clima que tiene.

Situada en el mismo barrio que el hotel donde nos hospedábamos, visitamos la basílica de la Sagrada Familia, todavía en construcción, obra del famoso arquitecto Antonio Gaudí, quien ideó parte de las obras más importantes de la ciudad, como son también el Parque Güell, la casa Batlló y la Casa Milá.

Como el tiempo era agradable, invitaba a pasear y caminamos por la zona de las Ramblas, donde nos entretuvimos viendo tiendas, escaparates, sus puestos de flores, e hicimos un pequeño descanso en uno de los populares cafés del lugar. Y continuando con el paseo llegamos a la plaza de Cataluña, centro neurálgico de la ciudad.

Una ciudad vital

Esta urbe tiene algo especial. Es alegre, vital, europea… Tiene tanto el mar como la montaña cerca, un clima muy agradable y una gastronomía variada y exquisita. Ese mismo día, como poco a poco y paseo a paseo se acercaba la hora de la cena, nos decidimos a saborear la cocina tradicional. Probamos la famosa butifarra, la escalibada y una esqueixada de bacallá. De postre nos decantamos por una crema catalana.

Al día siguiente, fuimos al parque de atracciones del Tibidabo, situado en la montaña del mismo nombre, desde donde se divisa una bonita vista de la ciudad. Y por la tarde, como mi madre había leído la novela de Ildefonso Falcones titulada ‘La Catedral del Mar’, tenía curiosidad por ver la basílica de Santa María del Mar, nombrada en el argumento de dicha novela, así que allá fuimos a visitarla.

Después de tanto recorrido y pensando en los preparativos para la boda del día siguiente, nos retiramos al hotel a descansar. Las instalaciones y el servicio son exquisitos, la atención es insuperable. Os lo recomiendo para vuestra próxima visita a esta maravillosa ciudad de Barcelona. Yo, personalmente, pienso volver, para saborear y apreciar con más calma este lugar y su vida nocturna, algo que en esta ocasión no tuve tiempo de disfrutar tanto como me hubiese gustado.

Barcelona está a tiro de piedra gracias a las buenas comunicaciones que hay tanto por tierra como por aire, así que repetiremos enseguida, y seguro que coincidiremos con los muchos visitantes extranjeros que están comenzando a llenar cada vez más esta urbe, especialmente por sus tiendas de lujo, que tanto atraen a aquellos con los bolsillos más llenos.