La psicología online funciona

Visitar a un profesional de la salud mental ha dejado de ser un tabú y un estigma. Acudir a un psicólogo o psiquiatra ya no está mal visto como ocurría hace unos años, lo que supone un gran avance. Las enfermedades mentales o los problemas psicológicos han cobrado la importancia que tienen y ocupan un lugar preferente a la hora de su tratamiento. Si bien no es fácil encontrar al terapeuta que encaje con cada paciente, las opciones son muchas y resulta más sencillo contar con un servicio profesional y especializado para solventar los problemas que acucian a nuestra psique.

Dentro de los diferentes tipos de terapia a los que se puede acudir, la psicología online ha experimentado un crecimiento bastante significativo, transformándose en una opción tan valiosa como efectiva para todos aquellos que buscan o necesitan algún tipo de apoyo emocional y mental. Realizar la terapia de forma online proporciona a los pacientes la posibilidad de acceder a los servicios de salud mental desde cualquier lugar y en cualquier momento, adaptándose a la demanda y el ritmo de vida de cada paciente.

La psicología online consiste en la prestación de servicios psicológicos a través de internet, para lo que se utilizan las herramientas digitales más básicas como la videoconferencia, el correo electrónico, el chat o incluso las llamadas telefónicas. Los profesionales de la salud mental son perfectamente capaces de proporcionar el mismo tipo de apoyo y tratamiento que en la consulta presencial, con el añadido que supone la flexibilidad de poder acceder al tratamiento desde cualquier lugar. Esta modalidad no es una simple adaptación de las técnicas tradicionales a un formato diferente; supone una evolución en la forma en la que se ofrecen y reciben los servicios destinados a la salud mental. En la actualidad, la terapia online es una alternativa viable, la opción preferente para muchos y con la misma efectividad que la tradicional.

Efectividad avalada

El proceso que sigue la terapia online es muy similar al que sigue una terapia presencial en lo que a estructura, confidencialidad y compromiso respecta. La diferencia se encuentra en el medio que se utiliza para realizar las sesiones, como nos explica el Dr. José A. Hernández Hernández, psiquiatra y psicoterapeuta cuyo objetivo es el abordaje simultáneo de los aspectos biológicos y psicológicos de los problemas mentales del adulto, del niño y del adolescente.

En función de las necesidades y preferencias del paciente, la terapia online se puede llevar a cabo a través de las diversas plataformas digitales existentes o plataformas especializadas en telemedicina que garantizan la necesaria privacidad y confidencialidad de las sesiones, al mismo tiempo que permiten que los pacientes se centren en su proceso terapéutico sin tener que preocuparse por la seguridad de sus datos.

Existen numerosos estudios que demuestran y avalan la efectividad que tiene la terapia psicológica online:

  • Una revisión sistemática y un metaanálisis en los que se incluyen trece estudios realizados con mil cincuenta y tres personas comparando la terapia cognitivo-conductual por internet con la que se realiza de forma presencial encontraron efectos equivalentes en ambas modalidades.
  • Un estudio reciente, llevado a cabo en el dos mil veintitrés, en el que se reunieron treinta y un ensayos aleatorios para diferentes trastornos como la ansiedad y la depresión, igualmente halló unos efectos similares en ambas terapias.
  • Un ensayo clínico realizado para el trastorno de ansiedad comparó la terapia online y la presencial, demostrando que la primera no fue inferior a la segunda.
  • Otro estudio comprobó que las expectativas de los pacientes ante la terapia online son muy similares a las que tienen frente a la terapia presencial y que las expectativas no hacen diferencia en los resultados clínicos.

Es importante tener en cuenta que no todos los estudios muestran la igualdad en todos los trastornos, como es el caso del TOC, que no mostró inferioridad de la terapia online efectiva en comparación con la terapia tradicional. Por otro lado, cabe señalar que la relación terapéutica sigue siendo de gran importancia, por lo que el formato online implica que se produzca un buen encuadre, exista privacidad y buena conexión, se realice en un ambiente adecuado y el paciente tenga más disciplina. Por último, señalar que, ante la aparición de situaciones que implican una alta complejidad clínica como la psicosis, el riesgo suicida o la necesidad de hospitalización, la terapia online no es efectiva por sí misma y requiere de una terapia presencial o, por lo menos, un formato híbrido.

Existen algunos factores que garantizan que la terapia online sea efectiva, ya que su eficacia no depende del formato digital, sino de factores psicológicos que hay que considerar. La comodidad y la sensación de seguridad son dos de ellos, debido a que muchas personas se sienten más cómodas y relajadas estando en su entorno. Es ideal para los pacientes que padecen ansiedad social o timidez, ya que puede resultar un primer paso más accesible al tratamiento y la pantalla ejerce como distancia de seguridad. La mayor flexibilidad y continuidad del proceso permiten adaptar los horarios y evitar los desplazamientos, lo que facilita la asistencia de los pacientes de manera constante, mejorando la necesaria adherencia al tratamiento. Con el añadido de tener acceso al profesional elegido sin que existan límites geográficos, quedando eliminada la distancia. La privacidad y la reducción de los estigmas son otros de los factores que dan relevancia a este tipo de terapia, al poder realizar las sesiones desde un espacio personal, reduciendo la exposición pública y el miedo a ser visto en la consulta.

Un formato con beneficios

Optar por este tipo de formato para realizar la terapia ofrece una serie de ventajas y beneficios, de los que cabe destacar la capacidad de adaptación a los diferentes perfiles y necesidades personales del paciente. Las personas con ansiedad social o timidez que se sienten incómodas a la hora de exponerse o hablar cara a cara sobre lo que les sucede encuentran en la terapia online la distancia emocional necesaria y segura. En el caso de las personas que tienen poco tiempo disponible o una agenda apretada, se eliminan los desplazamientos y los tiempos de espera. Quienes tienen problemas de movilidad o condicionantes médicos encuentran en esta modalidad terapéutica la alternativa inclusiva. Del mismo modo que las personas que viajan de forma frecuente o viven en zonas alejadas o en el extranjero, no tienen por qué renunciar a su terapeuta. Los que valoran la privacidad y la discreción han encontrado en la terapia online la opción adecuada.

Tanto la terapia online como la presencial comparten el objetivo: promover el bienestar emocional. La diferencia entre ambas reside en el espacio terapéutico, la comunicación y el lenguaje no verbal, que en la modalidad online se basan en la expresión verbal y el tono de voz, mientras que la presencial permite hacer una lectura más completa sobre el lenguaje corporal.

La accesibilidad es mayor en la terapia online y elimina desplazamientos, en tanto que la presencial necesita de organización de horarios y tiempo para realizar el traslado. Por último, señalar que el vínculo terapéutico es diferente en la modalidad online, ya que algunas personas sienten que el contacto directo transmite más calidez, sobre todo al principio del proceso, aunque en definitiva el vínculo que se crea puede ser igual de fuerte, ya que la cercanía emocional se establece mediante la escucha y la constancia.

Aunque la terapia online se encuentra en un estado creciente de popularidad y cuenta con respaldo científico para demostrar que es igualmente eficaz, existen algunos mitos y prejuicios que se deben erradicar, como que no es tan profesional como una terapia presencial, no se crea el mismo vínculo con el terapeuta, es impersonal, no sirve para resolver problemas serios, solo es para jóvenes o quienes manejan la tecnología, o las sesiones no son confidenciales.

Estos mitos quedan desmentidos, puesto que los profesionales son los mismos y cuentan con la formación, acreditación y ética profesional; los estudios han dejado demostrado que el vínculo puede ser igual de sólido; es tan humana y de calidad como una conversación cara a cara; su eficacia en tratamientos para la ansiedad, la depresión, los trastornos del estado de ánimo, etc., ha quedado ampliamente demostrada; las plataformas utilizadas son sencillas y no requieren ser experto en tecnología digital; y los profesionales están obligados a cumplir con la confidencialidad, tanto si es terapia online como si es presencial.

La conclusión es simple: la terapia online ha demostrado ser tan buena y eficaz como la presencial en la mayoría de los casos. Son muchos los estudios que confirman esa realidad y que los resultados que se obtienen en la reducción de los niveles de ansiedad, depresión o estrés son iguales a los que se obtienen en las terapias presenciales. Se trata de una forma cómoda, flexible y efectiva de cuidar de la salud mental, tan válida como la tradicional.

Para muchos, de hecho, ha sido el impulso que necesitaban para buscar ayuda: no tener que salir de casa y buscar un profesional es más que positivo. Aunque siempre habrá quien prefiera lo convencional, la terapia online es una excelente alternativa. En cualquier caso, lo esencial es buscar y encontrar apoyo psicológico en caso de necesidad, con independencia del formato.

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