Benditos zapatos nuevos

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Andandito, quedaos con esa tienda online porque la vais a adorar.

Yo no sé si a vosotras os pasa lo mismos pero yo tengo que estar comprándole a mi hija zapatos y zapatillas casi todas las semanas. Yo no sé qué hace con ellas. Se las come. No es que dé un estirón y se le queden pequeñas, no, es que se las carga y he probado la mayoría de marcas del mercado, por caras que sean.

Sinceramente, había tirado la toalla y últimamente le compraba los pares más baratos que encontraba porque sabía que en un par de semanas se iban a ir a la basura así que no pensaba complicarme mucho la vida pero mi marido, que ahí donde lo veis es un hacha con Internet, localizó la tienda que os he nombrado, concretamente esta sección de zapatos de niña, y a pesar de que le dije que no gastara dinero ahí, que era mejor seguir con las baratas, decidió probar.

¡BENDITO SEA EL DISEÑADOR DE ANDANDITO! Las tiene ya dos meses y siguen en buen estado. No puedo decir que sea una tienda online barata si la comparamos con otras pero para la calidad que tienen sus productos yo aseguraría que tiene unos precios con una muy buena relación entre calidad y precio porque para que a mi hija le duren los zapatos do meses y sigan bien tienen que estar fabricados a prueba de pisadas de elefantes y accidentes varios.

MI marido optó por la bota Kikers de Charol con velcro, en color oscuro porque los colores claros están hechos para princesitas y mi hija es un tornado la verdad. No están mal porque son combinables con muchísimos estilos de ropa pero ahora que sé que son tan buenas he decidido comprar un par de pares más y optaré por algo más sport  como la zapatilla deportiva, y algo para más vestir como en zapato de salón napa que me parece monísimo.

Aunque la verdad es que yo hablo de mi hija como un trasto y al lado de sus primos, los hijos de mi cuñada, es un ángel. A ver cómo os lo explico. Ana, mi hija, es nerviosa y no puede estarse quieta. Corre,  juega, se mueve, pero jamás ha hecho travesuras ni se porta mal (salvo cuando le digo que se esté quieta y dura sólo cinco minutos sentada porque al sexto necesita levantarse urgentemente).

Sin embargo, los hijos de mi cuñada no han terminado una trastada y ya están inventando otra. La semana pasada me los quedé una noche en la que sus padres se fueron a cenar solos y no se les ocurrió otra cosa más que levantarse a las 3 de la mañana para llenar un jarrón que tengo decorativo a la entrada de la casa con kepchu, mostaza, mayonesa, vinagre y cualquier otra cosa líquida que encontraron en la cocina.

Nos despertamos porque Aaron, el pequeño de los dos, se cayó de la silla que habían puesto para llegar a los armarios y se puso a llorar. Y esa es sólo una de las muchas que me han hecho.

A veces me gustaría ahogarlos pero sonrío… ¡qué más puedo hacer! Y no debo de ser la única porque leí un artículo en Bebes y Mas que hablaba exactamente de lo mismo. Podéis echarle un ojo aquí, es muy gracioso.

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