El Reiki cada vez es más popular en nuestro país. Mucha gente se pregunta qué es, pero también existe gente que sabe algo más y no da el paso de apuntarse a un curso. No eres el único. Estamos ante una técnica que mucha gente sabe su nombre, pero realmente no la prueba tantas personas al final. No hablo solamente de someterse a una sesión, sino que aprendas de verdad a hacerlo.
Por este motivo, creo que es importante que conozcas una serie de consejos prácticos sobre cómo puedes meterte en esta clase de cursos sin miedo.
¿Qué es el Reiki y por qué debería interesarte?
Lo primero que debes saber es que, como nos confirman los expertos en lifting de pestañas en Murcia, del centro Milena Estética, es una técnica en la que se mezcla la relajación y el equilibrio energético y que es originaria de Japón. Básicamente, trata de utilizar la energía vital para la sanación del cuerpo, la mente y demás emociones. No estamos ante magia y tampoco religión, por lo que no precisas tener creencias especiales para ponerlo en práctica.
Lo que más atrae del Reiki es que es bastante fácil. No hay que estar memorizando cosas muy complejas ni hacer ejercicios complicados, tampoco ser experto en nada. Eso sí, deberás estar abierto a aprender.
Investiga antes de elegir un curso
No debes apuntarte al curso más próximo o más económico sin mirar nada. El Reiki cuenta con varios niveles, formas de enseñarse y numerosos instructores. No todos son iguales.
Lo más recomendable es utilizar el buscador Google para leer las opiniones de los clientes que hicieron el curso anteriormente, preguntar a los instructores y hacerles todas las preguntas que puedas tener, y comprobar su formación.
No necesitas elegir el curso perfecto, pero deberás escoger uno que se adapte a tus necesidades.
El nivel no es importante
Existen tres niveles básicos: el primero es el nivel inicial, en el que se aprende lo básico, principios y técnicas más importantes. Después está el intermedio, en el que se aprenden técnicas más avanzadas, como utilizar símbolos para sanar a distancia. El tercero es el nivel maestro, en el que se aprende a enseñar Reiki a otras personas.
Muchas personas que se inscriben en cursos de Reiki comienzan por el primer nivel. Esto es lo que debe hacer uno si es nuevo. No debes intentar dar el salto al segundo o tercer nivel sin que hagas el primero. En el caso de que hagas el primero y desees profundizar, lo mejor es buscar el segundo.
Elige entre curso presencial u online
Existen dos opciones para realizar este tipo de cursos. Uno es el presencial, que es el clásico en el que te vas a un sitio, haces el curso y recibes la transmisión de energía directamente del propio instructor. El online es el que se hace desde casa, que se puede hacer en tu tiempo, espacio y sin que sea necesario viajar.
Las dos opciones son válidas; lo mejor en este sentido es optar por la que se adapte mejor a tus necesidades. El curso presencial es quizá más cercano, personalizado y vas a tener una experiencia probablemente más completa. Necesitarás tiempo y dinero para poder acudir donde se encuentre el centro y estar disponible en el horario del curso. Este tipo de curso tiene más flexibilidad y lo puedes hacer cuando desees. Para ello hay que estar concentrado, contar con una buena conexión y tener la disposición para realizar el curso.
En el caso de que puedas, lo más recomendable es hacerlo de manera presencial, pero en el caso de que no sea posible por la razón que sea, el online es una magnífica opción también.
No te preocupes por el precio
El precio de este tipo de cursos puede variar mucho; los tienes desde 100 euros a 300 euros y hasta más. Eso sí, valores solo por el precio, ya que el que es más vale no siempre es el más costoso.
Lo mejor es buscar el curso que se adapte al presupuesto; no debes pagar más de lo que puedas. Deberás preguntar si existen descuentos. Algunos instructores tienen descuentos para estudiantes, grupos o personas que tengan problemas económicos.
Prepárate para el curso
Piensa que no solamente trata de aprender técnicas. Deberás estar listo para recibir energía, aprender a utilizarla e integrarla en tu propia vida. Para ello debes crear un espacio tranquilo; busca un sitio en tu casa en el que puedas hacer las técnicas sin necesidad de interrupciones. Para ello hay que preparar la mente. Antes del curso, deberás pensar en lo que quieras mejorar y en qué podrás moverte. Toma nota, lleva un cuaderno para escribir lo que aprendas, sientas y lo que quieras preguntar.
Sin miedo a la energía
Son muchas las personas temerosas de la energía que proporciona el Reiki. Ellos piensan que es algo que no pueden llegar a controlar, extraño o que les puede llegar a hacer mucho daño. Lo cierto es que la energía del Reiki no es nada de esto; hablamos de una energía natural, que fluye de forma tranquila y que ayuda a sanar. No hace daño, tampoco te controla y no estamos ante algo extraño.
Debemos dejar fluir; no debes intentar controlar la energía. Solo hay que dejar que fluya. Para ello hay que ser abierto y no tener miedo. Solo hay que estar abierto a recibirla. Estamos ante una energía que es realmente segura.
El tener miedo es algo normal, pero no debes preocuparte. Esta es una energía segura, tranquila y suave.
Practicar después de finalizado el curso
No estás ante un final, es el principio y para ello es necesario practicar. Hay que hacer técnicas de Reiki a diario, aunque sea por espacio de diez minutos. Puedes ayudar a otras personas e incluso puedes hacer sesiones de Reiki a otras personas; intégralo en tu vida y que forme parte de tu vida diaria, para relajarte, sanar y equilibrarte.
Sin duda alguna, esto es algo que mejora con la práctica; no debes preocuparte por ser perfecto. Solo deberás practicarlo porque, de no hacerlo, es algo que se olvida, como casi todo.






