Los médicos no nos gustan. Acudir a una consulta no es algo que hagamos por gusto y de forma generalizada. Algunas personas no se saltan una cita pero por lo general, es algo que procuramos evitar. Con el dentista, ocurre lo mismo pero en mayor medida. Si podemos evitar acudir a esa consulta y sentarnos en esa fantástica silla… mejor. Sin embargo, lo cierto es que visitar al odontólogo de cuando en cuando es algo que todos deberíamos hacer por costumbre. Una visita a tiempo, ahorra problemas y visitas obligadas y reiteradas.
Gozar de una buena salud bucodental, tener unos dientes y encías sanos, es algo que todos queremos. Resulta bastante sencillo tener una dentadura de cine y una buena salud dental en general. Basta con seguir algunas sencillas pautas de higiene y prevención, manteniéndolas en el tiempo. Un cepillado correcto, utilizar enjuague bucal e hilo dental, cuidar la dieta y poner atención a los alimentos que ingerimos… Son pequeños detalles que hacen que nuestros dientes estén en perfecto estado. De hecho, se trata de unas pautas conocidas por todos, puesto que nos las repiten en todo momento.
Aparte de esos sencillos cuidados que pueden convertirse, bueno deben, en parte de la rutina diaria y nuestro día a día, existe otro factor fundamental: visitar al dentista de forma periódica. Este aspecto es algo que nos cuesta interiorizar y cumplir, aunque resulta esencial. No es necesario esperar a que se produzcan síntomas, las visitas deben ser regulares.
Los dentistas, como profesionales expertos, son capaces de detectar a tiempo cualquier tipo de patología bucal. Son los más certeros a la hora de aconsejar e indicar lo que se debe hacer, cuando aparece alguna anomalía. En numerosas ocasiones, los problemas dentales, se inician de forma silenciosa y dan la cara cuando la solución, es más complicada.
Cuando ir al dentista si no se tienen síntomas
La pregunta clave, tiene una respuesta muy simple: una vez al año cuando se mantienen unos hábitos de higiene correctos. Una vez al año, no hace daño y además, evita males mayores. Tomar por costumbre esta cita con el dentista, resulta esencial, sobre todo a edades tempranas. Desde Arturo Soria Clínica Dental, nos explican que, en determinados casos, es posible pedir al paciente que acuda con mayor frecuencia. Esto se debe a que conoce bien la dentición del paciente y puede saber si es propenso a la caries o sus encías son más débiles. Razón por la que aconseja revisiones más frecuentes, para evitar posibles problemas.
Por otro lado, hay que tener en cuenta que, de realizarse un tratamiento oral, sea de salud o meramente estético, como puede ser colocarse carillas o hacerse un blanqueamiento, las visitas al dentista aumentarán. Sobre todo en los meses posteriores al tratamiento. Se trata de algo normal, para comprobar el resultado del tratamiento y que todo sigue en orden.
Aunque se consideran las visitas anuales como la frecuencia más extendida, la realidad indica que lo mejor, es visitar al odontólogo cada ocho o diez meses, en pacientes con una boca sana. En esta visita se realiza una limpieza dental o profilaxis, con la que se logra una higiene bucal completa, sin restos de placa. Este método es el más eficaz a la hora de prevenir las posibles enfermedades periodontales y la caries.
Aun así, lo cierto es que solo una minoría de personas, acude al dentista de forma habitual cada ocho o diez meses. De ser así, nos ahorraríamos muchos problemas y visitas más frecuentes, debido a los problemas que se producen.
Pero no todo se queda en las visitas anuales. Existen circunstancias en las que, acudir a la consulta del dentista es indispensable. Aparte de esas ocasiones en las que se recibe algún tratamiento que hay que valorar y controlar de forma temporal, hay que poner atención a algunos síntomas. La aparición de ciertos factores, alertan sobre la necesidad de acudir al profesional de la odontología sin demora. Del mismo modo que si sientes un dolor de estómago repentino, te vas al médico a ver qué pasa.
Cuando se produce una acumulación de restos de comida entre los dientes y, el problema persiste, el riesgo de padecer enfermedades periodontales y caires aumenta. Por lo que acudir al dentista es clave para evitar esos problemas.
En el caso de que se sienta movilidad de los dientes, aunque se trate de una mera sensación y los dientes no se muevan en realidad, hay que acudir al dentista para que averigüe que sucede.
Cualquier cambio perceptible en la boca debe consultarse de forma inmediata. Un diente que corta o hace daño, se vuelve sensible al ingerir productos fríos o calientes… basta con visitar al dentista para resolver el problema.
Ante un cambio de coloración y grosor de las encías, acudir al profesional es esencial. Las encías sanas tienen un aspecto rosado, si enrojecen o se hinchan, puede ser indicativo de una gingivitis.
Si al sonreír se siente vergüenza o complejo, es por alguna razón. El dentista es el profesional indicado para resolver ese problema y reparar lo que impide mostrar una sonrisa.
Por supuesto, hay que acudir al dentista en caso de estar en tratamiento o haberse sometido a uno, como ya hemos comentado. Además si se tiene una o varias piezas dentales sometidas a endodoncia, lo más recomendables es aumentar las visitas al dentista, debido a que estas piezas se vuelven más vulnerables.
Más síntomas que requieren ir al dentista
Aparte de los síntomas y situaciones citadas, existen otros factores que pueden producirse en la cavidad oral y, se convierten en síntomas evidentes de la necesidad de acudir al dentista. Las situaciones más comunes son las siguientes:
- En caso de sentir un dolor agudo o padecer una inflamación en alguna parte de la cavidad oral, lo más conveniente es acudir al dentista de confianza lo antes posible. Todos sabemos, en mayor o menor medida, lo molesto que resulta el dolor de muelas.
- Cambios hormonales relacionados con la adolescencia o el embarazo. Debemos ser conscientes de que los cambios y procesos hormonales, afectan a la salud bucodental, sobre todo en el caso de las mujeres y en momentos muy concretos de su desarrollo. De ahí que se aconseje acudir al dentista en caso de embarazo.
- Anomalías durante la alimentación. Si se tienen problemas o dificultades a la hora de masticar alimentos o, cuando se tiene sed de manera constante, son indicativo de la necesidad de visitar al dentista.
- Aparición de manchas y llagas, debido a irritaciones bucales que no desparecen. Esto es una señal clara de que algo sucede y puede ser síntoma de algo de mayor gravedad.
- Hábitos perjudiciales. Los fumadores habituales o aquellos que toman alcohol con frecuencia, deben acudir al dentista con mayor frecuencia, puesto que se trata de hábitos muy perjudiciales para dientes y encías.
- Llevas prótesis y empieza a ser incómoda. En estos casos, lo mejor es acudir al dentista a la mayor brevedad posible, para comprobar si hay que modificar algo en la prótesis.
No se le da demasiada importancia, pero detectar una patología bucodental a tiempo, es tan importante como hacerlo con cualquier otro tipo de patología que afecte al cuerpo. Resulta esencial para que el tratamiento se convierta en un éxito, por lo que se aconseja acudir al dentista de forma periódica y mantener una buena rutina de higiene bucodental. Son cosas simples fáciles de hacer.
En todo lo relacionado con la salud, hay que tomarse muy a pecho el dicho “más vale prevenir que curar”. Esto es un hecho, tanto en salud general como salud oral. Si se tienen las encías sensibles, se acumula sarro o placa bacteriana con facilidad o se pasa por tratamientos bucales, resulta fundamental, aumentar las visitas al dentista. Lo mismo que sucede con cualquier otra especialidad médica. Detectar a tiempo un problema, cuando se produce, no hace sino facilitar su erradicación y solución con mayor brevedad y efectividad. Además de evitar que las patologías, empeoren. No es lo mismo tratar una caries en sus inicios que tener que realizar una endodoncia, porque la caries ha llegado al nervio, por ejemplo.
En definitiva, debemos ser conscientes de que nuestro cuerpo envía de forma constante, señales a nuestro cerebro. Estas señales nos mantienen informados del nivel de salud en el que nos encontramos. Debido a nuestro ritmo de vida, frenético en muchos casos, ignoramos estas señales o avisos, en sus fases iniciales. Esta dejadez, no hace otra cosa que desembocar en problemas de mayor gravedad o importancia. Algo que podía haberse evitado si hubiéramos prestado la atención necesaria. Tener presente este hecho y prestar atención a las señales, hace posible que se eviten mayores problemas y molestias innecesarias. Sin olvidarnos que, en el caso de los dentistas, uno de los mayores peros es el dinero. Los costes asociados a estos profesionales, suelen echar para atrás a los pacientes, pero hay que tener presente que, demorar la visita, no hará otra cosa que incrementar esos costes. Solucionar el problema ante el primer síntoma, requerirá tratamientos más sencillos y rápidos, por lo que resultarán más económicos.





