Cuando alguien escucha la palabra “Flyboard”, lo primero que le viene a la cabeza es gente volando sobre el agua con esos chorros súper potentes que son muy llamativas.
Y sí, básicamente eso es lo que pasa. Es un deporte acuático que mezcla adrenalina, risas, equilibrio y, sobre todo, un montón de agua salpicando por todas partes. Lo bueno es que no hace falta ser un experto en deportes extremos para intentarlo. Lo puede probar cualquiera con un poco de curiosidad y ganas de hacer algo diferente.
En Alicante, este deporte se ha convertido en una de las actividades más buscadas por quienes quieren vivir algo distinto durante sus vacaciones. Y no es casualidad. Alicante tiene el clima, el mar, el ambiente y la gente perfecta para que la experiencia de volar sobre el agua sea un recuerdo épico.
Qué es el Flyboard
El Flyboard es un deporte acuático inventado hace poco más de diez años. Es relativamente nuevo, pero ha crecido rápido porque la idea es sencilla y al mismo tiempo muy llamativa: se conecta una tabla especial a una moto de agua mediante una manguera. Esa manguera impulsa chorros de agua a presión que levantan a la persona varios metros sobre el mar.
La tabla tiene unas botas en las que uno mete los pies, parecidas a las de snowboard, y de ahí salen los chorros que hacen todo el trabajo. El resultado: flotar, saltar, girar y hasta sumergirse como si fueras un delfín.
Parece complicado, pero en realidad el cuerpo aprende rápido a mantener el equilibrio.
Cómo funciona exactamente
El mecanismo no es tan complejo como suena. La moto de agua envía la fuerza necesaria a través de la manguera, y esa presión se convierte en los chorros que levantan a la persona. El instructor suele controlar la potencia, sobre todo si es la primera vez que alguien lo prueba.
Uno solo se tiene que preocupar por mantener el equilibrio y dejar que los pies apunten hacia abajo. Si se consigue estar recto, la tabla sube sola. Al principio cuesta un poco coordinar los movimientos, pero después de dos o tres intentos la mayoría consigue mantenerse varios segundos en el aire.
Qué se siente la primera vez
La primera vez que alguien se sube a un Flyboard suele haber una mezcla de nervios y emoción. Los primeros segundos son de confusión total, porque el cuerpo no entiende muy bien qué está pasando. Se intenta levantarse y lo normal es caerse directo al agua. Pero esa caída no duele: es simplemente chapuzón y risas.
Después de un par de intentos, la persona empieza a notar cómo puede controlar la altura. Se siente una especie de liberación rara, como cuando uno aprende a andar en bicicleta por primera vez. Y cuando finalmente se logra mantenerse estable y elevarse un par de metros, la sensación es brutal: el mar debajo, el aire en la cara y la adrenalina a tope.
Lo mejor es que, aunque parece algo extremo, no requiere fuerza física exagerada. Es más cuestión de equilibrio, paciencia y escuchar las instrucciones del monitor.
Alicante: el lugar perfecto
Ahora, ¿por qué hacerlo en Alicante y no en otro sitio? Aquí hay varias razones.
- Clima: Alicante es conocida por tener más de 300 días de sol al año. Eso significa que las probabilidades de tener un día perfecto para volar sobre el agua son altísimas. Nada de lluvia inesperada o aguas heladas.
- Mar tranquilo: El Mediterráneo en esa zona suele ser bastante calmado, sin olas gigantes que compliquen la actividad. Eso hace que el aprendizaje sea más fácil y menos estresante.
- Playas grandes: Alicante tiene playas anchas y con espacio suficiente para que se practiquen deportes acuáticos sin molestar a la gente que está tomando el sol. Lugares como la playa del Postiguet o San Juan son perfectos para eso.
- Ambiente joven y divertido: Alicante es una ciudad con mucha vida, sobre todo en verano. Hay gente de todas partes, lo que hace que la experiencia sea todavía más social y divertida.
- Profesionales accesibles: En Alicante hay escuelas y monitores que saben perfectamente cómo enseñar el Flyboard. Tienen paciencia, explican bien y lo hacen seguro.
¿Eres principiante? Esto, entonces, te interesa
Un monitor de la empresa Deshorasplayapostiguet, que organiza actividades en la playa del Postiguet, suele repetir un consejo a los principiantes: “No intentes controlar todo con los brazos. El truco está en confiar en las piernas y mantenerlas rectas. Los brazos solo sirven para mantener el equilibrio natural del cuerpo, no para dirigir el Flyboard”.
Nos dicen esto porque la mayoría de la gente intenta mover los brazos como si volar sobre el agua fuera igual que nadar, y al final termina cayendo más veces de lo necesario. De hecho, muchos principiantes cuentan que, en cuanto se olvidaron de los brazos y se concentraron en las piernas, la tabla empezó a obedecer sola.
Es como un pequeño clic mental: cuando entiendes que el Flyboard se controla más con la postura que con la fuerza, la experiencia cambia por completo y todo fluye mucho mejor.
Lo que hay que saber antes de probarlo
- Edad mínima: Por lo general, a partir de los 16 años ya se puede probar, siempre con autorización si eres menor de edad.
- Condición física: No se necesita estar en forma de atleta. Basta con saber nadar y estar cómodo en el agua.
- Duración: Las sesiones suelen durar entre 15 y 30 minutos. Puede parecer poco, pero es tiempo suficiente para cansarse y disfrutar.
- Seguridad: Siempre hay chaleco salvavidas y casco. Además, los instructores están pendientes en todo momento.
Errores comunes de los principiantes
- Doblar demasiado las piernas: Es el error número uno. Si las rodillas están muy flexionadas, la tabla no consigue levantar bien.
- Mover los brazos como loco: Ya se mencionó, pero vale repetirlo: los brazos no hacen el trabajo.
- Mirar hacia abajo: Cuando alguien mira constantemente al agua, pierde el equilibrio más fácil. Es mejor mirar al frente.
- Rendirse muy rápido: A veces la primera caída asusta, pero en realidad es parte del proceso. La mayoría consigue volar en menos de 10 minutos.
Hacerlo solo o con profesionales
Mucha gente se pregunta si se puede practicar Flyboard por cuenta propia. La respuesta es que no. El equipo es caro, necesita una moto de agua para funcionar y, además, hay que tener licencia para manejarla. Por eso, lo más lógico es hacerlo con profesionales que ya tienen todo preparado.
Lo bueno es que en Alicante no faltan opciones. Hay instructores que llevan años enseñando a novatos, así que saben exactamente qué decir y cómo guiar para que la experiencia sea segura y divertida. Al final, la diferencia entre hacerlo con profesionales y no hacerlo es enorme.
Por qué engancha tanto
El Flyboard engancha por varias razones. Primero, porque la curva de aprendizaje es rápida. No es como otros deportes que requieren semanas de práctica. Aquí, en la primera sesión ya se siente la emoción de volar.
Segundo, porque da la sensación de estar haciendo algo único. No todo el mundo puede decir que ha flotado varios metros sobre el mar. Eso lo convierte en una experiencia que se recuerda siempre.
Y tercero, porque es simplemente divertido. Cada caída es una risa, cada segundo de equilibrio es un logro y cada metro de altura es un subidón de energía.
Alicante como plan completo
Otra cosa que hace que el Flyboard en Alicante sea especial es que no se trata solo de la actividad en sí. Es todo el plan alrededor.
Uno puede pasar la mañana volando sobre el agua, luego quedarse en la playa tomando algo con los amigos, comer en algún chiringuito cercano y, por la noche, salir por la ciudad. Alicante es una mezcla de mar, ambiente joven, buena comida y planes infinitos.
Eso hace que no se limite solo al deporte. Es parte de unas vacaciones completas, de un fin de semana con amigos o de una escapada diferente.
Consejos finales para aprovechar al máximo
- Lleva bañador cómodo: Nada de ropa que se caiga o que moleste.
- Hidratación: Aunque estés en el agua, el sol de Alicante es fuerte, así que mejor beber agua antes y después.
- Ganas de reírse: La primera caída llegará sí o sí, así que lo mejor es tomárselo con humor.
- Escuchar al monitor: Ellos ya han visto a decenas de personas en la misma situación, así que saben exactamente cómo ayudar.
El Flyboard es, en resumen, un deporte para todos los que buscan algo diferente
No hace falta ser un experto, no hace falta tener experiencia previa y, sobre todo, no hace falta tomárselo demasiado en serio.
En Alicante, se convierte en un plan perfecto porque todo está a favor: clima, mar, ambiente y profesionales que facilitan el proceso. Es el tipo de actividad que uno recuerda siempre y que, probablemente, querrá repetir en el futuro.
Así que, si alguna vez alguien va a Alicante y quiere vivir una experiencia distinta, la respuesta está clara: tiene que probar el Flyboard.






