Luce unas pestañas de infarto esta navidad.

En navidad nos arreglamos. Tenemos comidas y cenas familiares importantes, a las que no podemos acudir de cualquier manera. Salimos con los compañeros de trabajo, con los amigos. Se respira un aire de celebración. Nos gusta estar a la altura. Arregladas para la ocasión. Prueba este año con un cambio nuevo. Retoca tus pestañas. Causarás sensación. No pasarás desapercibida.

En navidad nos arreglamos. Tenemos comidas y cenas familiares importantes, a las que no podemos acudir de cualquier manera. Salimos con los compañeros de trabajo, con los amigos. Se respira un aire de celebración. Nos gusta estar a la altura. Arregladas para la ocasión. Prueba este año con un cambio nuevo. Retoca tus pestañas. Causarás sensación. No pasarás desapercibida.

Recuerdo el año pasado en la cena de empresa, unos días antes de Nochebuena. El director de la oficina reservó mesa en un restaurante elegante del centro. Allí nos reunimos todos, a la puerta del establecimiento. Los chicos vestíamos con pantalones de pinzas, algunos con vaqueros, zapatos, camisa e íbamos enfundados en nuestros abrigos. Se podía decir que llevábamos un estilo casual.

Las chicas iban más arregladas. Trajes de chaqueta con minifalda, blusas levemente escotadas, zapatos de tacón. Elegantes, pero con un sutil toque sexi. Me llamó la atención Marta, la chica de contabilidad.

En la oficina, Marta pasa desapercibida. Llega al trabajo, todos los días, limpia, aseada, pero sin maquillar. Viste pantalones, zapatos planos, jersey holgado de cuello alto. Digamos que es la mejor manera de pasar una jornada laboral, cómoda. Y más, cuando el trabajo no transcurre de cara al público, en el que se supone que debes cuidar más la imagen.

Marta es la chica que registra las facturas. Pasamos por delante de su mesa, le dejamos los papeles sobre una bandeja y cruzamos algunas frases de manera educada. Es agradable, pero no induce a nada más. No es que sea una mujer asocial. Tiene sintonía con otras chicas de la oficina. De hecho, todos los días a media mañana se va con otras dos compañeras a tomar café a una cafetería cercana. Vete a saber de lo que hablarán. Son como un club privado.

Esa noche, Marta parecía una mujer distinta. Llevaba unas botas de tacón de caña alta, un vestido ajustado e iba discretamente maquillada. Algo se había hecho en la cara que resaltaba su belleza natural. En un primer momento, no sabría decirte que era, pero estaba impresionante.

Por casualidad, en la larga mesa en la que cenamos todos los compañeros, yo me senté enfrente de ella. Mientras bebía pequeños sorbos de vino de mi copa, la mirada se me iba a sus ojos. Tenía un iris dulce, del color de la miel del cerezo. Pero no era el color de sus ojos lo que me atraía, sino su forma. Parecía tener los ojos más alargados, como una lágrima en posición horizontal, como una almendra estilizada.

Las pestañas de sus párpados se hacían cada vez más largas. Desde el interior hacia el exterior. Su mirada parecía más profunda, más voluminosa, más enigmática.

El director de la oficina, que presidía la mesa, se ponía de pie e intentaba hacer brindis con la copa en alto, hablando de lo bien que le iría a la empresa el año que viene y congratulándonos por los éxitos conseguidos. Martínez y Romeu, del departamento de ventas, se alternaban para contar chistes en voz alta, mientras acababan las botellas de vino. Yo, como un bobalicón, no dejaba de mirar la cara de Marta, hasta que ella me preguntó:

  • ¿Qué pasa? ¿Tengo monos en la cara?
  • No, no. Es que estás muy guapa. – Le contesté un poco cortado.

Al terminar la cena, algunos compañeros nos fuimos a un Pub próximo en el que pinchaban música de los 80. Invité a Marta a una copa y hablamos un poco más. Después pasamos el resto de la noche bailando.

A Marta le han cambiado de departamento. Ya no me cruzo con ella en la oficina. Aquella noche me lo pasé muy bien. Solo espero, que este año, en la cena de empresa, me la vuelva a encontrar.

Fueron sus pestañas lo que hizo que aquella noche me fijara en ella. Lo que cambió su apariencia y puede hacerlo con cualquier mujer. Tres son las opciones que puedes seguir para hacer que las pestañas de tus párpados resalten y hagan lucir la belleza de tu mirada.

Pestañas postizas.

Es el método más rápido, pero también el menos duradero. Es para lucirlas en una ocasión puntual. Te las pones tu misma en tu casa y se quitan como un producto de maquillaje. En el suplemento de belleza del ABC de Sevilla nos indican los pasos a seguir para ponerlas correctamente:

  1. Saca las pestañas del envase. Para eso sírvete de unas pinzas depilatorias. Si al extraerlas han perdido su curvatura, presiónalas con la yema de los dedos.
  2. Mide las pestañas. Coloca el postizo sobre tus pestañas naturales para comprobar que se ajustan al tamaño. Si son más largas, corta la parte sobrante con unas tijeras.
  3. Aplica el pegamento por toda la línea de tus pestañas. Poniendo énfasis en el principio y el final. Deja un tiempo de 20 a 30 segundos para que el adhesivo adquiera mayor fuerza de pegado.
  4. Coloca las pestañas, ajustando primero la parte central y luego los extremos, Ten en cuenta que deben arrancar a unos milímetros de distancia del lagrimal, para que no molesten al ojo al parpadear.
  5. Integra las pestañas postizas con las originales. Da unos pequeños toques con las pinzas o con los dedos. Pasa el cepillo de pestañas sobre tus pestañas naturales, para que se integren con las postizas y no se perciba cuál es cuál. De esta forma adquieres más espesor.
  6. Delinea el párpado. Pasa el delineador de ojos, eyeliner, sobre las pestañas. Ocultarás posibles marcas de pegamento que hayan podido quedar. De todos modos, se suele fabricar el adhesivo en negro o transparente para evitar esta situación.

Lifting de pestañas.

Es un tratamiento que se realiza en salones de belleza que consiste en alisar, estirar y elevar las pestañas naturales, lo máximo que permitan, para dar la impresión de que son más largas.

En Lovely Lashes, una cadena de franquicias de centros de estética, recomiendan que para obtener unos resultados más duraderos y profesionales es preferible acudir a profesionales.

Es un tratamiento semi-duradero, que como se indica en un artículo de belleza del periódico El Mundo, puede durar sobre las pestañas de la clienta en torno a 90 días, con un nulo mantenimiento desde casa.

Se realiza en una sesión de 45 minutos. A las pestañas naturales se les coloca un molde de silicona, con forma de media luna, que se ajusta al párpado. De esta forma se podrán curvar desde la raíz, que es la manera de hacerlas más largas.

Acto seguido se aplica un gel permanente y se deja reposar. Así se logra que el tratamiento sea más duradero.

En las pestañas más claras se les suele aplicar un tinte para oscurecerlo, obteniendo así un mayor efecto. En algunas ocasiones, se complementa el lifting con un rizado, que consiste en que al mismo tiempo que se estiran las pestañas, se curvan hacia arriba.

Extensiones.

Es el tratamiento de belleza más duradero, profesional y vistoso que puedes aplicar sobre tus pestañas. Partiendo de la forma del ojo y las características del parpado, una estaticen especializada coloca pestañas una a una sobre la línea natural hasta formar el diseño que mejor se adapte al ojo y las preferencias de la clienta.

Durante 6 semanas, la mujer lucirá unas pestañas impecables desde la mañana a la noche. Sin tener que hacer mucho para conservarlas. Si a caso, evitar cremas desmaquilladoras para ojos a base de alcohol o aceite, no frotarse mucho los ojos e intentar dormir boca arriba.

Se aconseja, al cabo de 15 días, pasar por el centro de belleza para darles un retoque. Hacerles un pequeño lifting para que luzcan en su máximo esplendor y asegurarnos de que se han integrado como corresponde con las pestañas originales.

Se colocan en una sola sesión, que puede durar de 30 minutos a varias horas, dependiendo del diseño deseado. La clienta se tumba en el sillón de belleza y permanece todo el tiempo con los ojos cerrados.

La estaticé limpia y acondiciona el párpado, para después separar con un parche de tela las pestañas superiores de las inferiores. Pelo a pelo, va colocando las extensiones integrándola en la línea de pestañas naturales.

Si en la mayoría de los casos, las pestañas postizas que se ponen en casa, suelen venir prediseñadas, en la colocación de extensiones se trata de un trabajo artesanal y personalizado.

También es destacable la calidad del material empleado. Con las extensiones se obtiene un efecto más natural. Como si las pestañas fueran tuyas, no se aprecia en ningún momento que te has colocado un añadido sintético.

El adhesivo utilizado es más potente y duradero. Esto no significa que sea perjudicial para la piel o que produzca alergia. Las profesionales detectan al momento el tipo de piel sobre el que van a trabajar y utilizan aquellos productos más adecuados.

Para lucir guapa esta navidad, es interesante que retoques tus pestañas. Igual que vas a la peluquería o te haces las uñas. De esta manera resaltarás la belleza de uno de tus rasgos más personales y característicos, tu mirada.

 

Comparte

Facebook
Twitter
Pinterest
LinkedIn
Qué más?

Artículos relacionados

Luce unas pestañas de infarto esta navidad.

En navidad nos arreglamos. Tenemos comidas y cenas familiares importantes, a las que no podemos acudir de cualquier manera. Salimos con los compañeros de trabajo, con los amigos. Se respira un aire de celebración. Nos gusta estar a la altura. Arregladas para la ocasión. Prueba este año con un cambio nuevo. Retoca tus pestañas. Causarás sensación. No pasarás desapercibida.

15 trucos para ahorrar energía con los electrodomésticos

El precio de la energía no para de subir, por eso hay que hacer un consumo eficiente de la energía para evitar facturas muy elevadas. Y en este artículo te vamos a ayudar porque te vamos a dar 15 trucos para ahorrar energía con los electrodomésticos. Porque el consumo de los aparatos eléctricos supone el 55% de las facturas de luz de un hogar.