El dormitorio el espacio ideal para soñar

Aunque también depende de cada una, si hablamos propiamente de un lugar para soñar, hablamos del dormitorio. El dormitorio es la pieza más íntima y protegida de la casa. Un refugio de placer y tranquilidad en el que reposar el estrés de la vida cotidiana y reencontrarse a una misma, ya sea en placentera soledad o con la amorosa compañía de su pareja. Así pues, merece la pena observar ciertas claves decorativas y espaciales para configurar este espacio de manera que refleje las necesidades y los gustos de una misma. Como reza el lema de Dismobel, la empresa de venta de muebles que nos puede servir de punto de partida para encontrar los útiles necesarios en esta reconstrucción del dormitorio, “tu casa eres tú”.

La orientación del dormitorio, en primer lugar, no se debe dejar al azar. Esto significa que el dormitorio debe instalarse en una habitación teniendo en cuenta la atmósfera que lo rodea, puesto que factores como la temperatura, la humedad, la ventilación y la ausencia de ruidos fuertes provenientes del exterior son más determinantes que unas vistas bonitas, por ejemplo. La temperatura ambiente del cuarto debe oscilar entre los 18 y los 22 grados. Es decir, ni muy fría ni calurosa, ya que las oscilaciones de temperatura que exceden de este margen pueden alterar el ritmo del sueño, interrumpiéndolo. Y, si no queda opción que apostar por uno u otro extremo, mejor hacerlo por el de abajo. De la misma manera, un dormitorio dominado por un ambiente seco alterará el sueño dado que afecta de manera directa a la respiración de la persona, dificultándola. El aire excesivamente seco es una fuente asegurada de molestos ronquidos.

Entre los elementos decorativos que pueden propiciar este ambiente seco se hallan las plantas, que absorben el oxígeno durante la noche y son núcleo de alergias respiratorias, así como las moquetas y alfombras de tejidos sintéticos, expertas en acumular polvo y criar ácaros. Un humidificador es una importante herramienta para combatir una humedad ambiental que no logre alcanzar el mínimo del 50 %. Por el otro lado, que la humedad supere el 70 % es también contraproducente. Por último, las ventanas desempeñan un rol fundamental en el aislamiento del dormitorio, pero también en la necesaria renovación del aire de la estancia. Un acristalado doble, con un marco de calidad, permite que los ruidos de la calle no resulten molestos para el sueño, al mismo tiempo que suponen un relevante ahorro energético en su calidad de aislante gracias a que impiden la entrada de frío y la fuga de calor en invierno y viceversa en épocas veraniegas. En cuanto a la ventilación, el aire del dormitorio se debe renovar abriendo las ventanas al menos diez minutos al día, si bien previniendo a los habitantes de la casa de sufrir de forma directa las corrientes de aire.

En otro orden de cosas, el mobiliario con el que se decore al gusto el dormitorio debe tender hacia lo básico. Un exceso de ornamentos disminuye el aspecto acogedor y armonioso que debería tener este cuarto que, en esencia, es para relajarse y dormir. Una cama, acompañada de una mesilla y un armario, es suficiente para atender estas necesidades. Incluso se puede sustituir el cabecero de la cama por una práctica balda horizontal que sirva de repisa para aquellos enseres de los que se desee disponer.

Desde luego, sí conviene suprimir de esta estancia focos de estrés relacionados con el trabajo y pantallas de entretenimiento como el ordenador, la Tablet o la televisión. Contemplar a oscuras las imágenes de estas pantallas antes de dormir afecta a la regularidad del sueño y, además, favorece el desarrollo de trastornos depresivos. En cambio, la aromaterapia estimula el descanso del cuerpo y la placidez de la estancia. En cuanto a la orientación de la cama, es un aspecto muy, muy particular. Instintivo, incluso, aunque algunos expertos defienden que la calidad del sueño es mejor cuando el cabecero de la cama se orienta al norte y los pies al sur.

Si atendemos a los principios del feng shui -un antiguo sistema filosófico chino de origen taoista basado en la ocupación consciente del espacio a partir de la existencia de un aliento vital o chi, cuyo flujo se ve modificado por la forma y disposición del espacio, los puntos cardinales y los cambios temporales, muy popular en la decoración del hogar-, los sitios a evitar en esta ubicación de la cama son bajo la ventana, bajo una claraboya o frente a la puerta de la habitación, debido a que, sostienen, someten al chi a una fuerte corriente, semejante a la que las leyes físicas aplican con el agua o el viento, y que redunda en un gran desgaste de esta energía vital. Para los escépticos, lo ideal es, simplemente, depositar la confianza en un buen colchón y una buena almohada, con un somier rígido pero no duro y una almohada que mantenga la cabeza en una posición natural, que no resulte forzada para las vértebras del cuello.

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