El desafío de rehabilitar una casa

Siempre había estado de alquiler y tenía ganas de contar con una casa propia. El caso es que he tardado más años de los que me hubiera gustado, pero ya cuento con una vivienda acorde a mis posibilidades.  Qué duda cabe que me hubiera gustado comprarme una vivienda nueva aquí en Pamplona, pero me compré una modesta vivienda en el barrio de Chantrea y al menos, sabía que podía pagarla con relativa facilidad en unos tiempos donde hay que mirar en qué tipo de hipoteca te metes.

La casa era de la década de los 50, donde lo cierto es que las calidades no eran muy allá que digamos. Supongo que al venir de una época en la que se pasó tanta hambre como fue la posguerra las calidades estaban por debajo de la necesidad de construir casas.

Mi piso llevaba vacío desde hacía 5 años que se fueron a una residencia los anteriores dueños y se notaba. Pamplona no es Miami y había unas buenas humedades. Problemas que como me dijo el amable comercial de la inmobiliaria se podían solucionar con una reforma en profundidad.

Afortunadamente, tantos años de ahorro en plan hormiguita me dejaron también liquidez como para afrontar esto, aunque gracias a Dios no me costó tanto como creía. Total que me vi con mi soñado piso propio con humedades y decorado en plan “Cuéntame”.

La reforma era tan necesaria que me puse a buscar como una loca y pedí bastantes presupuestos, un buen día de paseo por Pamplona buscando unas cortinas para el baño, vi una empresa de reformas a la que no pude entrar al haber cerrado hacía media hora.

Como tenían página de Internet, apunte la dirección y al llegar a casa busqué. El Grupo Navitec contaba con experiencia a la hora de hacer reformas, justo lo que yo buscaba. Lo que más me interesó es que tenían bastante experiencia justo lo que buscaba.

Todavía recuerdo en la antigua casa de mis padres la chapuza que hicieron unos reformistas. Mi padre les contrató por el bajo precio y así salió el trabajo, tan barato que tuvimos que despedirles y contratar a unos de verdad profesionales que solucionasen el estropicio.

La verdad es que me causaron buena impresión y el lunes a l llegar del trabajo les llamé. Muy amables me dijeron que podían ayudarme. Mis pasos iban dirigidos a reformar la cocina, baño cambiar las oxidadas ventanas, arreglando además suelo y pareces con humedad incluida.

Nos acercamos a mi casa para que lo comprobasen in situ y me dieron algunos consejos para las zonas de la casa donde no era tan necesaria una reforma o al menos podía tirar un par de años sin hacer nada. Algo que agradecí.

Una reforma eficiente y rápida

Al día siguiente ya estaban en mi casa liados con sus trabajos de reforma. Me causo magnífica impresión ese interés por la limpieza, ya que aunque una reforma siempre es una molestia, ellos se desviven por causar el menor malestar posible, tanto en mi caso como en el de la comunidad de propietarios.

Un mes después ya podía disfrutar de mi casa reformada, ahora quedaba el siguiente paso, amueblarla. Ya sabéis, si quieres reformar tu casa, ante todo cuenta con profesionales de los de verdad, los resultados se nota.