Construyendo nuestro paraíso

Hace escasas semanas que habíamos comprado un chalet en la sierra madrileña. Nos salió a muy buen precio y aunque había que hacerle unas reformas de gran calado, la verdad que salía tan económico que nos liamos la manta a la cabeza a por él. Estaba situado además en un mirador desde el que podías ver los pueblos de la sierra y también Madrid y sus rascacielos a lo lejos.

Las reformas suelen ser problemáticas

Todo bonito, hasta que tienes que lidiar con las reformas. Una que nos preocupaba especialmente era el techo, donde la reforma no pasaba por cambiar o reparar alguna zona. Nos dijo el que nos lo vendió que lo suyo es que pidiésemos asesoramiento a una empresa y que a ser posible fuera pizarra pues conserva mejor la temperatura.

El comercio fue muy majo y le hicimos caso. Buscando en Internet dimos con “Pizarras y derivados”, una empresa que llevaba muchas décadas de experiencia en la pizarra y que además también podía ayudarnos no solo a poner un techo nuevo, también a algunas decoraciones de la finca que queríamos que fuesen tan bien en este material.

Lo cierto es que, además de las propiedades beneficiosas de la pizarra, siempre ha sido un material que nos ha encantado y que da una sensación magnífica. De pequeño siempre me preguntaba cuál era la razón de que en las poblaciones de la sierra se utilizase tanto este material, pero ahora que ya se las bondades de la pizarra es entendible.

El motivo estético desde luego que también es primordial. Quisimos dar a nuestro chalet un aire rústico que combinase la modernidad y última tecnología que queríamos tener en nuestro hogar con una sensación de casa de montaña de las de toda la vida. No siempre es fácil, algunas veces, aunque uno tenga la mejor de las intenciones puede llegar a crear verdaderos adefesios en las reformas.

En este sentido, teníamos el ejemplo de un vecino del final de la calle, que quiso innovar y optó por encargar la reforma de la casa a unos no profesionales y el diseño de los interiores a un sobrino que estaba a mitad de los estudios. El resultado no gustó y al final acabó a malas con los obreros y con el familiar. Lo peor del tema es que te gastas un dinero, para al final ver un resultado bastante poco alentador.

Nosotros no queríamos que nos ocurriera eso y hemos ido haciendo todas las reformas con la máxima consonancia posible. Está claro que uno se gasta más dinero que recurriendo a gente que va por libre o que utilizan el precio como único reclamo. En nuestro caso preferimos que trabajen en nuestro hogar profesionales.

Nadie te da la seguridad al 100% de que tal o cual empresa te hará el trabajo perfecto, pero sin lugar a dudas es bastante más fácil que la posibilidad de fallos se minimice. Recuerdo todavía a mi padre como por ahorrar en una reforma en la casa, puso a barnizar el suelo a unos que encontró en un teléfono ofreciendo sus servicios en una farola de mi ciudad.

El precio baratísimo y muy simpáticos, pero al año el barniz se había levantado todo. Al final te toca llamar a los profesionales de verdad y terminas gastándote más de lo que te hubiese costado en un principio.

Cuando pasan los meses y los años y ves que realmente el dinero que te gastaste mereció la pena, parece que a uno le sale una sonrisa mágica. Pocas cosas saben mejor que el dinero bien gastado y más cuando es en una de las inversiones más fuertes que harás en tu vida -sino la que más-

Así que ya sabéis mi consejo, si vais a ponernos con una reforma dejaros de pruebas y experimentos. Una empresa que sea profesional y experimentada es lo mejor. Cada vez más gente se quiere subir al carro de las reformas, máxime ahora que se ve la recuperación y que la demanda de trabajo es más alta. Calidad, ante todo, que hasta los trabajos más baratos pueden resultar caros de no hacerse el trabajo adecuado.

Si os ponéis con el tejado, os deseo suerte y hacedme caso ¡Siempre profesionales!