Actividades para este otoño de Covid19

Creo que todos estamos de acuerdo al decir que este año está siendo atípico. Luego hay algunos que lo consideran directamente un asco, otros que dicen que es extraño y otros a los que les da igual 20 que 30, pero atípico está siendo para todos. Puedes tenerla más o menos miedo al virus, incluso puedes ser un negacionista, pero tengas la opinión que tengas al respecto el 2020 ha tenido que ser diferente para ti en muchos sentidos, ¿a qué sí? El tema de las opiniones de cada uno no es algo en lo que vaya a ahondar mucho, ya que no es el fin de este post, aunque para que quede claro diré que aquellos que no creen que la cosa sea para tanto deberían darse una vuelta por ciertas plantas, incluyendo la UCI, de hospitales como el Gregorio Marañón.

Dicho esto volveré al tema que me ocupa este post que no es, ni más ni menos, que las actividades al aire libre.

Está claro que hay muchas cosas que no podemos hacer este año, sobre todo ahora que vamos de cara al frío y la pandemia está subiendo ya los números en nuestro país. De hecho, según acabo de leer, la incidencia del virus en España es una de las más elevadas de Europa, cosa que ya sabíamos de la primera ola, pero no ahora, cuando en la segunda ola estamos repitiendo goleada. Podría hacer un chiste al respecto porque, ¿os acordáis cuando gastábamos la bromita esa famosa cada vez que había algún mundial, o campeonato europeo, en cualquier deporte? Decíamos eso de “Soy español, ¿a qué quieres que te gane?” pues básicamente hemos aplicado la misma regla para el Covid19 y vamos ganando en tooooda Europa. ¿Contentos?  No mucho ¿verdad? aunque si lo que queréis es reíros un poco de esta situación que, aunque no sea graciosa, es evidente que nos hace falta sacar la sonrisa, no os recomiendo mis bromas sino las del perfil del coronavirus en Twitter e Instagram, porque el community manager que lleve esa cuenta tiene que ser un AS de la creatividad. Es buenísimo, os lo aseguro, incluso cuando gasta alguna broma de mal gusto hay que reconocer que tiene “chispa”.

Pero la conclusión, sin bromas o con ellas, es que las reuniones multitudinarias se han acabado, así como las fiestas o los grandes eventos. De hecho, ya veremos cómo acabamos las navidades, pero por ahora lo que sí podemos hacer es salir a la calle e incluso reunirnos con amigos al aire libre (algunos amigos, no doscientos) y por eso yo abogo por los viajes, las escapadas y las actividades al aire libre.

Actividades para otoño

Por muchas ganas que tengamos, me temo que nos ería buena idea preparar actividades acuáticas ya que incluso con un buen neopreno acabaríamos como polos de hielo. Si bien es verdad que el Mediterráneo es un mar más bien calentito, yo dejo las actividades acuáticas a los valientes calurosos y os propongo otras ideas que pueden ser igual de interesantes.

Noche romántica: ¿te imaginas dormir con tu pareja rodeado de estrellas pero sabiéndote a salvo de cualquier agente externo? Pues esa es la idea que proponen desde Mirador de Pideago, en Huesca. La web Ruralzoom te ofrece la oportunidad de pasar una noche en una especie de iglú de cristal en medio de la naturaleza y con las todas las comodidades de un hotel de lujo. A través de la bola cristal que rodea la habitación podremos ver aves de día, estrellas de noche, y tormentas si las hubiere mientras nosotros estamos bien calentitos en su interior disfrutando de una noche mágica.

Rafting con amigos: ¿Y si pasamos del romanticismo y nos lanzamos en una barca hinchable por las corrientes de algún río? Eso sí, con un monitor que nos guía y todo el equipo de seguridad. Eso es lo que nos proponen en la Val de San Vicente, Cantabria, y me parece una idea interesante.

Rutas en 4×4: a lo mejor podemos coger a la familia y salir a dar un paseo por el monte, como proponen en Actividades en las Hurdes, pero en lugar de hacerlo andando podemos hacerlo en un lujoso 4×4 para poder ver todo el paisaje, sin perder detalle, y sin dejarnos los pies en el intento por los rincones más sorprendentes de las Hurdes.

Espeleología: ¿Os imagináis recorriendo las tripas de una cueva donde, si apagas la luz del casco, no ves absolutamente nada? Más o menos esa es la idea que tienen en Ecoactiva Turismo al proponernos una actividad de espeleología. Me parece interesante, aunque creo que no es apto para miedosos la verdad.

Y es que hay mil actividades que podemos plantearnos, desde senderismo hasta rutas en segway todoterreno o simplemente pasar el día en el campo, bien en las barbaoas públicas preparadas que hay repartidas por toda España, o bien a base de bocadillos y taper que a veces tampoco está nada mal. De lo que se trata es de evitar la urbe a la hora de pensar en el ocio ya que es lógico pensar que si me tengo que contagiar siempre será más fácil si lo hago en una ciudad, donde hay gente en todas partes, que en el campo, donde puedo estar solo con mi familia y/o amigos más cercanos.

Obviamente lo que no podemos hacer es preparar una ruta de senderismo con 20 amigos porque entonces esa probabilidad de contagio que baja tanto al evitar las grandes urbes sube considerablemente al reunir a tanta gente de núcleos convivientes diferentes en un mismo lugar, por mucho aire libre que haya.

Se trata de tener un poco de conocimiento, aunque de eso muchos no van sobrados la verdad.

Y es que hay mucha gente que rechaza directamente la posibilidad de hacer una actividad de este estilo en la naturaleza porque lo asocian con el deporte de aventura. Lógicamente no estoy proponiendo que una mujer de 60 años que nunca ha hecho deporte acabe colgada de la pared de una ladera haciendo barranquismo, pero tal vez sí podría ser una candidata perfecta para una partida divertida de Paintball (siempre y cuando no juego con aficionados que a veces parece profesionales de armas tomar, nunca mejor dicho). Tampoco se pretende que una familia con niños de 4 años acabe lanzándose al vacío en una tirolina, pero igual podrían hacer alguna ruta a pie o preparar alguna gymkana infantil donde los adultos también tengan cabida.

Yo misma, por ejemplo, a pesar de haber recomendado la espeleología unas líneas más arriba tendría mi reticencia hacia esa actividad ya que, por un lado me da un miedo atroz el hecho de perderme dentro de una de esas cavidades rocosas, y por otro me dan pánico las alturas y por lo poco que sé, son muchas las cuevas en cuyo interior hay alturas de vértigo. Sin embargo, el hecho de que yo no vaya a apuntarme a una ruta espeleológica no significa que no haya otra actividad apta para mí, esperándome. Por ejemplo, me encantaría disfrutar alguna vez de un campamento de terror. Puede sonar infantil pero siempre he soñado con ir a pasar un fin de semana algún camping con actividades terroríficas donde nos cuentes historias de miedo a la luz del fuego en una hoguera justo antes de dormir. De hecho, sé que suena a actividad infantil americana y yo ya paso de los 35 y tengo de americana lo mismo que Andrés Pajares, es decir, nada, pero el caso es que siempre me ha hecho ilusión y si alguien me lo propusiera iría con los ojos cerrados. Eso sí, siempre y cuando acepten a adultos en ese campamento porque tampoco pretendo colarme en una noche de terror entre niñatos de 12 años o algo similar.

A mi madre, por ejemplo, no la metería en el campo a buscar fantasmas, pero sí podría disfrutar de una buena ruta en segway, aunque me preocuparía un poco el hecho de que no ha conducido un coche en su vida y tampoco ha montado en bici así que igual lo del segway es mala idea. Ahora que lo pienso, mi madre sería carne de calón para los guías de las rutas en 4×4 porque no tiene que hacer nada, solo mirar e ir sentadita mientras disfruta de los paisajes y de las explicaciones que puedan darle. Maravilloso.

Al final es pensar en algo diferente que se pueda hacer, adaptado a cada persona, y mucho mejor si es al aire libre en plena naturaleza. Si todos optásemos más por este tipo de ocio y menos por los botellones y las reuniones abarrotadas en salas de música y fiesta probablemente no estaríamos tal y como estamos ahora, probablemente tendríamos además unas navidades muy diferentes a lo que vamos a acabar teniendo este 2020, pero lo más gracioso es que nos están avisando desde hace tiempo y a pesar de eso, hay muchos que siguen haciendo lo que les da la gana, y esto no va solo para los jóvenes, sino para gente de todas las edades.