Los coches, un mundo aún muy machista

Adoro el mundo del motor, de la velocidad y de los coches en general. No voy a decir que no me gusten las motos porque no es así, pero lo que te aporta un coche no puede dártelo una moto. Aunque imagino que los enamorados de los vehículos de dos ruedas dirán exactamente los mismo pero a la inversa.  Lógicamente, como ni soy Fernando Alonso ni tengo una millonada guardada en el banco, me contento con coleccionar coches a escala y con ir de vez en cuando a un buen circuito de velocidad donde, además, me encanta fardar de reflejos ante los musculitos y chavales jóvenes que me miran por encima del hombro por ser mujer al principio y luego me aplauden tras acabar las vueltas.

Y es que este mundillo sigue siendo excesivamente machista. No voy a decir que no haya cambiado nada porque eso tampoco es verdad, cada vez conseguimos que se nos tenga un poco más en cuenta en el mundo del motor, pero por lo general, las mujeres seguimos estando apartadas a un lado. Veamos, ¿cuántos talleres dirigidos por mujeres conocéis? ¿Cuántas mujeres mecánicas conocéis? ¿a cuántas aficionadas al motor conocéis? O lo que es aún más interesante, ¿a cuántas mujeres que se dediquen al mundo de la velocidad conocéis?

Cuando hablo de este tema siempre salta algún listillo diciendo que si no se ven demasiadas mujeres en este sector es porque nosotras no queremos, o lo que es lo mismo, porque no nos interesa. No es así, a una mujer le puede gustar tanto el rugido del motor de un coche o de una moto como a un hombre, el problema es que culturalmente no es lo que más abunda, de hecho creo que en algunos estratos de nuestra sociedad aún está mal visto y por lo tanto es más cómodo que nos gusten otro tipo de cosas. Pero yo, no me rindo.

La astucia es la clave del éxito

Mi colección de coches en miniatura supera la de muchos coleccionistas masculinos y no porque tenga más dinero sino porque soy más lista. Para empezar nunca compro un coche en cuanto lo saca Minichamps ni ninguna otra marca, espero mi oportunidad y por eso accedo casi a diario a webs especializadas como Racing Modelismo para ver los coches a escala 1:43. Luego, cuando veo una ganga o una oferta, la cazo. Digamos que, como no estoy tan desesperada por tener siempre lo último y más novedoso, consigo ir ampliando mi colección a un precio mucho más económico, y eso me permite tener mayor cantidad de vehículos a escala que mis comapñeros de afición.

Pero es que en el circuito pasa exactamente lo mismo. Uno de los circuitos de velocidad que más visito es Chicharra Karts y es lógico que, por ello, conozca bien las curvas y los puntos en los que puedo acelerar más o no, pero hay muchas otras personas (hombres en su mayoría) que también son asiduos a este circuito de karting (lo sé porque al final nos vamos viendo las caras y nos conocemos todos) y sin embargo, siempre acaban empotrados contra los neumáticos o saliéndose del circuito en las mismas áreas. ¿Por qué? Por la misma desesperación que tienen cuando ven algo nuevo que quieren comprar, porque se embalan y acaban “pagando el pato”. Ellos ven la línea recta, ven que les van a adelantar, saben que al final hay una curva en la que siempre se acaban saliendo pero ellos, como quieren pasar por delante, aceleran de todas formas y ocurre lo inevitable: que ellos se salen y  el otro kart que no ha acelerado tanto sigue su curso con normalidad.

Yo hago justo lo contrario, les dejo pasar sabiendo que las probabilidades de que se salgan de la pista son altas a la velocidad que llevan y, como la gran mayoría de las veces acabo teniendo razón, les paso por delante. Luego, cuando veo una recta en la que sí puedo acelerar piso a fondo. Es de lógica. Pero ellos, sin embargo, prefieren seguir siendo impulsivos, cosa que a veces les sale bien, tampoco voy a negarlo, pero no siempre (más bien casi nunca).

En ocasiones me arrepiento de no haber estudiado alguna ingeniería o un FP de mecánica, lo que sea que me permitiese poder trabajar con coches, pero la verdad es que adoro mi trabajo (soy periodista) y tampoco tiene nada que ver lo que hacemos para sobrevivir con nuestras aficiones o hobbies. A pesar de ello, abogo porque la mujer tenga más presencia en este mundillo e incluso que puedan correr junto a hombres en circuitos deportivos teniendo en cuenta que, para ello, no se mide la fuerza, la musculatura o la resistencia de cada uno, solo su astucia y su preparación.