Genuinos y originales en Navidad

Os voy a explicar por qué yo soy menos hipócrita que la mayoría de la sociedad, y lo voy a hacer contándoos cómo serán mis fiestas este año. Adoro la Navidad, pero la pagana ¿eh? A mí los Reyes Magos, el Belén y el niño Jesús me dan un poco igual. Los respeto, eso sí, más que nada porque hay que respetar las creencias de todo el mundo y la mía es igual de respetable que las demás: creo que la Navidad es una fiesta pagana en la que celebramos el año que hemos vivido y damos la bienvenida al siguiente, y si de paso todo eso sirve para que seamos un poco más conscientes de la realidad que nos rodea mucho mejor.

Me gustan las luces, los adornos, la alegría que envuelve todo, las comidas familiares, los regalos de Papá Noel y me encanta sentir que tenemos la oportunidad de hacer las cosas mejor que el año que acaba, durante el año que empieza. Por eso imagino que soy siempre una de las anfitrionas fijas de las fiestas navideñas en mi familia, siempre celebramos o la Nochebuena,  o el día de Navidad o la Nochevieja en mi casa, y este año me ha tocado la Nochevieja.

Una fiesta original

Quiero hacer algo especial y no me importa dejarme mi buen dinero porque este año puedo permitírmelo así que, siguiendo un poco la moda americana de las fiestas tematizadas, he pensado que podríamos hacer algo similar. Mi hija pequeña, que está obsesionada con “El Señor de los Anillos”, “Juego de Tronos” y fantasías medievales similares, quiere hacer una fiesta temática ambientada en la magia medieval y me ha buscado esta empresa de alquiler de trajes medievales para que encargue un disfraz diferente para cada miembro de la familia.

Mi marido, muy tradicional y andaluz de pura cepa, siguiendo  el ejemplo de mi hija  también quiere alquilar trajes, pero de El Duende de Sevilla, porque dice que lo que toca es hacer una fiesta navideña andaluza. Pero como yo no me imagino a mi suegra ni vestida de elfa ni de flamenca, no voy a hacer caso a ninguno de los dos (pero he de reconocer que sería divertido).

Lo que yo estaba pensando es en algo que fuera más acorde con estas fechas como, por ejemplo, una fiesta temática de la Casita de Santa Claus. Podríamos disfrazarnos todos de renos y duendes de navidad. El abuelo podría ser Papá Noel y el pequeño de la casa Rudolf, con su nariz roja. Podríamos llenar el salón de guirnaldas con bastones de caramelo y al tío Pepe, que es un gruñón, lo vestimos de Krampus, aunque igual a los niños pequeños les da algo de miedo y es mala idea pero pegarle, le pega.

Llamadme mojigata, o infantil, pero eso es lo que me apetece, y por muy divertido que pudiera ser llenar todo el salón de magia medieval o de sevillanas con tacones, creo que eso es para cualquier otra época del año. ¿O no?

En mi familia la Navidad es una constante en la que nadie falla, pase lo que pase, en la que todos disfrutan año tras año, y aun sabiendo que todo es una frivolidad y un mes lleno de hipocresía, me parece una época maravillosa en la que cada cual puede creer en lo que quiera y celebrar lo que le dé la gana. Por eso demando yo lo mismo a mi favor, y si no quiero poner un belén, pero sí que quiero celebrar estas fechas vestida de un demonio sueco como Krampus, lo hago. Y aquellos que dicen que si celebro la Navidad no soy consecuente con lo que creo o pienso porque no tengo fe católica les digo lo siguiente: probablemente soy más consecuente y menos hipócrita que muchos que montan el Belén con el burro, la mula y los Reyes Magos ante el pesebre del niño Jesús ¿Os queda claro?