Donar óvulos para construir vidas

Dicen que la solidaridad es uno de los valores que más demostramos tener los españoles. Que además de ser solidarios somos hospitalarios y que solemos colaborar en la medida de lo posible con que otros puedan alcanzar sus metas o no sentirse solos. Aunque esta es una afirmación que ha sido duramente criticada desde diferentes sectores de la sociedad, el hecho de que el prototipo de español o española es una persona solidaria está sustentado por varios argumentos de entidad. Y lo que os vamos a contar en los próximos párrafos es la mejor prueba de ello.

España es un país en el que, por desgracia, muchas mujeres no pueden tener hijos o hijas. Al menos sobre el papel. Los problemas de fertilidad han sido una constante durante la historia de la Humanidad, pero es ahora cuando parece haber una mayor concienciación al respecto. También este es el momento en el que más parece estar afectando el problema de la fertilidad a las mujeres pero también a los hombres. Que España sea, por tanto, el primer país de Europa en materia de donación de óvulos dice mucho del carácter solidario de nuestra gente, que debe ser además un motivo tremendo de orgullo para todos nosotros y nosotras.

Decíamos que los problemas de fertilidad son tremendos a día de hoy en nuestra sociedad. Sin embargo, es necesario poder poner algún tipo de ejemplo para comprender la magnitud del problema. Y eso es lo que vamos a hacer a continuación: acabamos de comentar que España es un país líder en Europa en materia de donación de óvulos. Pues bien, con todo y con eso, y según las cifras que son manejadas por la redacción del diario El País, en España hay todavía más demanda de óvulos que donantes, una situación que habla bien a las claras de en qué situación nos encontramos dentro de este ámbito.

Las percepciones, claro está, varían en función de con qué las comparemos. Por un lado, es cierto que el hecho de que haya más peticiones que donantes es una mala señal. Pero está claro que en España hemos experimentado un aumento de la consciencia acerca de este problema, que ha pasado a estar entre las principales preocupaciones que manifiesta tener la mujer moderna, junto con la inserción laboral y la situación de desventaja que vive en casi todos los ámbitos de la vida en comparación con los hombres.

¿Por qué una mujer no puede cumplir el sueño de ser madre si la ciencia con la que nos codeamos hoy en día nos permite hacer posible ese sueño? Simplemente basta con que haya una donante y, ante todo, voluntad y ganas. Entidades como Ivi Dona, una clínica especializada en este tipo de temas, ha constatado que las mujeres de hoy en día están más preparadas y más dispuestas que nunca a cumplir el sueño de ser madres. Nada y nadie se lo puede impedir y nada ni nadie se lo debe impedir. Es una decisión que cambiará, por supuesto que a mejor, el resto de su vida.

No tener miedo, elemental

Si no hay más personas que demanden óvulos de otras personas es porque el simple hecho de acudir a la clínica y de someterse a un tratamiento ya les aterra. Y la verdad es que no tendría por qué ser así. Es el miedo el principal causante de que muchas mujeres no persigan el objetivo y el sueño que siempre han tenido. Es ese miedo el que vence en su batalla y el que tiene la sartén por el mango en este tipo de situaciones. Quien tiene miedo tiene una barrera, una frontera, un muro que es casi imposible de superar. Quien tiene miedo tiene, en definitiva, un problema.

Y es que no hay por qué tener miedo. El tratamiento que tiene que ver con la implantación de óvulos en personas que en teoría no pueden ser madres por sí mismas es de lo más cómodo y, ante todo, de lo más seguro que nos podemos encontrar hoy en día. La ciencia ha avanzado de un modo enorme y extraordinario durante las últimas décadas. No tiene nada que ver con lo que era en el pasado y así ha sido demostrado en numerosas ocasiones. En lo que tiene relación con la implantación de esos óvulos, también.

La ciencia es el mejor arma para tratar de elevar al máximo exponente un estandarte de nuestra sociedad como lo es la solidaridad. Siempre podemos ser un poquito más solidarios que en el pasado y siempre podremos hacer que más y más personas obtengan la ayuda que necesiten para conseguir ese propósito, esa necesidad, que de un modo u otro le da sentido a su existencia. En España hemos dado lecciones de solidaridad al mundo en muchas ocasiones. También lo estamos haciendo en materia de donación de óvulos. Seguir por ese camino será la opción ideal para hacer que todos y cada uno de nosotros nos sintamos orgullosos de pertenecer a este país.